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domingo, 5 de junio de 2011

El deporte como terapia psicológica

Siempre se ha dicho que practicar algún deporte es sinónimo de salud. Una ayuda para no perder agilidad y el mantenimiento de un buen estado físico. Sin embargo, expertos en psicología confirman que practicar cualquier actividad deportiva es además, una de las terapias más baratas para tratar problemas de salud mental.

La razón es muy sencilla. El secreto para alejar los problemas de la mente es mantenerla ocupada, una ayuda psicológica que no requiere gastos excepcionales. El doctor Carlos Díez, director de los Servicios Médicos Sanitas-Real Madrid, presenta algunos de los beneficios que ofrece el deporte para el buen estado físico y mental: 

  • Disminuye el estrés gracias a la liberación de la tensión acumulada
  • Genera motivación, interés por los retos que se pueden conseguir
  • Influye positivamente en la capacidad de aprendizaje, concentración y memoria
  • Produce sensación de bienestar por la liberación de endorfinas
  • Ayuda a mantenerse alejado de las preocupaciones, distraído de los problemas
  • Enseña a ser más fuerte, a no desanimarse y a tomar la frustración de manera positiva
  • Reduce los estados de depresión. Afirman que las personas activas tienen menos probabilidades de sufrir síntomas depresivos que las sedentarias.


Las dosis de energía y ánimo se potencian en gran medida cuando el cuerpo está en continuo movimiento y la mente no deja de funcionar. Una terapia deportiva es efectiva para luchar contra el desánimo y el estrés, y al mismo tiempo muy beneficiosa para mantener una buena salud física.

El doctor Carlos Díez también hace hincapié en la importancia que tiene el deporte para los niños, ya que se trata de un elemento efectivo en el desarrollo personal y emocional de los menores, siempre que se sepa convertirlo en una práctica divertida para ellos. El deporte les ayuda a superar la timidez y a sociabilizarse de manera más fácil con los demás, les convierte en seres responsables consecuentes con sus obligaciones, puede influir positivamente en su crecimiento, y potencia la actitud de colaboración y el trabajo en equipo.

Desde Sanitas recomiendan practicar deporte de forma correcta, con una intensidad y duración adecuada a nuestras posibilidades. De lo contrario no proporcionaría todos los beneficios comentados y sería contraproducente para la salud. Lo ideal es someterse a un reconocimiento médico antes de iniciar un tratamiento de este calibre.

martes, 8 de marzo de 2011

Los factores psicológicos en el exceso de peso


Se puede decir que son los grandes olvidados. Si bien es cierto que la mayoría de la gente que consulta por exceso de peso come excesivamente en relación con lo que gasta, a menudo la causa de esta alimentación desordenada son problemas psicológicos.
Los individuos obesos suelen tener un cierto trastorno de la percepción de la ingesta real de alimentos, por lo que infravaloran la cantidad de alimentos que toman a la vez que supravaloran su actividad física.
Los estudios científicos realizados indican que la mitad de las personas que padecen una obesidad importante tienenenfermedades psiquiátricas. Por ello, si al plantear una dieta sólo nos fijamos en lo que se come y no en por qué se come en exceso, el fracaso está servido. Se puede incluso perder peso mientras se siga la dieta, pero al abandonarla, se volverá a recuperar fácilmente. Para evitar estas recaídas de peso, hay que intentar identificar los posibles problemas psicológicos escondidos que favorecen la sobrealimentación, ya que sólo después de conocerlos y asumirlos es posible cambiar la conducta alimentaria, reducir peso y, así, mejorar la calidad de vida. Es más, cuando una persona restringe su ingesta con una dieta muy estricta, entonces la comida se convierte en una verdadera obsesión y puede aumentar la ingesta de forma compulsiva.
Aunque es cierto que la principal finalidad de la comida es proporcionar energía para vivir, no es la única. La gente no come sólo para sobrevivir, sino que la comida también satisface otras necesidades y otros aspectos. La gente también come por placer o buscando una sensación de segurida, otras veces comen por stress porque están deprimidos o angustiados, por placer... Por lo tanto, para corregir la ingesta excesiva una persona obesa o con sobrepeso tiene que descubrir cuáles son las razones y las funciones que está satisfaciendo con la ingesta.
Durante años, a las personas con exceso de peso se les ha dicho: "come sólo cuando tengas hambre". Ello es completamente erróneo. No hay una clara separación entre las razones fisiológicas (hambre) y emocionales (ansiedad, tranquilidad o placer) que nos inducen a comer. Es decir, a veces se produce una falsa sensación de hambre debido a diferentes necesidades psicológicas. Por lo tanto, es muy difícil, para una persona con sobrepeso decidir si tiene una necesidad física real para comer. Descubrir las razones por las que se come en exceso, hacerles frente y encontrar una estrategia práctica para modificarlas contribuirá sobremanera a que pierda los kilos que se haya fijado como meta.

martes, 21 de septiembre de 2010

Nuestro cerebro se beneficia del ejercicio físico

He encontrado por ahí este artículo de la relación entre mente y ejercicio que me ha paracido interesante... Espero que os guste...
--> Artículo de Eduard Punset

Nos ha costado años aceptar que debíamos cuidar el cuerpo. Quiero decir que ahora estamos casi todos convencidos de que la salud requiere que practiquemos ejercicio físico. “En realidad, ¿sabes lo que te digo? –me dijo un gran nutricionista de la Universidad de Boston hace unos diez años–, lo único que sabemos con seguridad es que un poco de ejercicio diario es buenísimo para la salud”.

En honor a la verdad debo decir que está calando en la mente popular una segunda premisa que la ciencia ha podido comprobar también en los laboratorios: la salud física requiere cuidar la dieta. Afortunadamente, hoy es una convicción generalizada que no se puede andar por la vida despreocupándose de la dieta. La condición física adecuada requiere las dos cosas: hacer ejercicio físico y mantener una dieta equilibrada.

No me extraña en absoluto que cuando ahora, casi de repente, les digo a mis amigos y conocidos que “está muy bien velar por la salud física, pero que deben dotarse del tiempo y los instrumentos necesarios para velar por la salud mental”, me miren, asombrados, preguntándose si he perdido la razón. ¿Cómo se mide la salud mental? Y, sobre todo, ¿cómo se practica?

Pues bien, tanto si les gusta como si no les gusta a mis lectores, les puedo vaticinar sin temor a equivocarme que dentro de muy pocos años dispondrán de más utensilios para medir la capacidad cognitiva o la memoria que hay ahora para la actividad física, como las pesas con las que ejercitamos los músculos: consolas para medir la flexibilidad volitiva, programas especiales de ordenador para estimular la salud mental, artefactos automatizados para identificar los colores con precisión y claves para resolver el diseño de representaciones de escenarios repletos de personajes; es decir, formas de comprobar las componentes básicas de la inteligencia.

Es fascinante la cantidad de dogmas inservibles que hemos heredado. Hasta ayer mismo se fruncía el ceño frente a los tipos bien musculados y dotados para hacer deporte. Movimientos literarios como el existencialismo nos habían vendido la idea de que para ser innovador o creativo en literatura había que sufrir y encajar como mínimo una cierta tristeza, cuando no la desesperación rayana en el suicidio. La ciencia está demostrando que esta idea es falsa. Doblemente falsa.

En primer lugar, hemos podido demostrar en los laboratorios que por término medio la salud física va pareja con la salud mental. El cerebrito de las ratas –de unos gramos apenas– se beneficia de la actividad física del resto del cuerpo. La ratita que ejercita su cuerpo con una simple rueda giratoria durante un par de horas diarias tiene mejor memoria y envejece más lentamente que la sedentaria.

En segundo lugar, ya casi nadie cuestiona la transferencia de una mejora determinada, como los ejercicios de memoria, al resto de las actividades. En otras palabras, habíamos considerado –porque no se había podido demostrar lo contrario– que la mejora de la memoria estimulada por la solución de crucigramas, por ejemplo, no afectaba para nada a las demás actividades mentales del organismo humano; podíamos conseguir mejor memoria o mayor capacidad cognitiva, pero sin que esta mejora se transfiriera al resto de la mente. Pues resulta que tampoco es verdad. Empezamos a tener pruebas de que podremos transferir lo ganado en un aspecto de la salud mental al resto de las actividades, como la gestión de los instintos o el grado de altruismo.

Por favor, no frunzan el ceño y alégrense conmigo de que, por primera vez en la historia de la evolución, sepamos ocuparnos del sosiego de la tercera edad, de lidiar con las tormentas hormonales de la juventud o de nuestras mentes desmemoriadas.
 
Fuente: Blog de Ciclo Indoor / Energy Cycling

viernes, 14 de mayo de 2010

La importancia de la mente en el deporte

¿Cuantas veces nos ha pasado algo que nos ha afectado a nivel personal y lo hemos visto reflejado en nuestro rendimiento? La mente tiene más importancia de la que le damos normalmente, ya que es un factor clave para llegar a un pleno rendimiento físico.

Motivación

El deporte y la mente deben ser ambas un mutuo complemento; el desarrollo correcto de la mente y el cuerpo es el primordial objetivo del deporte. Con el fin de convertir personas mentalmente más motivadas y físicamente más fuertes, es recomendable llevar una práctica deportiva.

El deporte y la mente van de la mano a la hora de un correcto desempeño tanto físico como mental, ya que una buena constancia deportiva hace una persona más capacitada, analítica y centrada.

La mente tiene un papel protagónico a la hora de llevar a cabo un deporte, debido a que de ella vienen factores importantes como la motivación, el ánimo y las ganas de llevarlo a cabo. El deporte y la mente aparte de mantener una relación directa son ambas por lados distintos parte esencial para el correcto alcance de una persona integra.

La salud mental en el deportista juega un papel primordial, ya que esta demostrado en un 75 % que los resultados que se obtienen físicamente son mentalmente planeados con anticipación; además si no se construye desde el comienzo una motivación, un interés y una ansiedad de mejorar en el desempeño de la práctica deportiva, no se obtendrán resultados óptimos.

El papel mental en el deporte entra sobretodo cuando le pedimos a nuestro cuerpo la máxima potencia, al final de un sprint, el que nos suele parar suele ser nuestro cerebro, no nuestro cuerpo. Probadlo, cuando esteis en un sprint y creais que ya no podeis seguir a ese ritmo, acordaros de este artículo y usad la mente para acabar ese ejercicio.

Esto da por demostrado que la práctica deportiva y el fortalecimiento mental son una actividad más que saludable; también son muy convenientes para mantener una vida equilibrada.

No todo es el físico, el físico no es nada sin una buena mente que lo controle.

Fuente: www.forospinning.com