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miércoles, 25 de agosto de 2010

El plátano, esa maravillosa fruta, ¿te gusta?

Los plátanos contienen tres azúcares naturales, la sucralosa, la fructosa y la glucosa. todos ellos combinados con un gran aporte de fibra. Un plátano te aporta energía instantanea y sostenida.

Hay estudios en los que se demuestra que con dos plátanos pequeños tenemos suficiente energía para 90 minutos de ejercicio aeróbico. Se mire como se mire, el plátano es la fruta nº1 en el deporte, hasta Rafa Nadal, los toma en sus partidos.

Pero no todo es energía, para ser la fruta nº1 se necesita algo más. Los plátanos nos ayudan a prevenir enfermedades, y por esa razón debemos introducir este alimento en nuestra dieta.

El plátano es bueno para:

Depresión — Un estudio publicado en la revista MIND, un 78% de la gente que estaba deprimida se sentía mejor después de comer un plátano. Esto tiene una explicación científica. Los plátanos contienen triptofano, un tipo de proteína que nuestro cuerpo convierte en serotonina, la cual te hace relajar, mejorar tu estado de ánimo incluso sentirte más feliz.

Anemia — Con su alto contenido en Hierro, los plátanos estimulan la producción de hemoglobina, y por lo tanto ser útil para mejorar la anemia.

Hipertensión — Es extremadamente rico en potásio y bajo en sal, convirtiendolo en un aliado perfecto para la tensión arterial alta.

Inteligencia — 200 estudiantes de Twickenham (Middlesex – England ) tomaron platanos durante la época de examenes en el desayuno, en la merienda y en la comida para ver si mejoraban sus resultados. El resultado fué que un 82% de los alumnos mejoraron sus notas, placebo o no…

Estreñimiento — La fibra de los plátanos nos ayuda a regular nuestra actividad intestinal sin tener que recurrir a laxantes.

Resaca — Una de las formas más rápidas de olvidarse de la resaca es tomarse un batido de leche, plátano y un poco de miel.

Acidez — Debido a su PH los plátanos tienen un efecto antiácido en nuestro cuerpo.

Picaduras de mosquito — Pasate la parte interior de la peladura del plátano por encima de la picadura y verás que alivio instantaneo. Reduce la irritación de forma instantanea.

Nervios — Los plátanos tienen un alto contenido en vitamina B, que ayudan a calmar tu sistema nervioso.

Úlceras — Se usan cuando tenemos problemas estomacales por su floja textura y suavidad.

Control de la temperatura — En muchas culturas los plátanos son conocidos por su poder “refrescante“. En Tailandia, las mujeres embarazadas comen plátanos para asegurarse de que sus hijos nacen con una temperatura adecuada.

Fumadores — También puede ser útil para la gente que intenta dejar de fumar. La B6 y b12 que contiene, así como el magnesio y potásio nos ayudan con los síntomas de “mono” de la nicotina.

Derrames cerebrales — Según un estudio del The New England Journal of Medicine, comer plátanos regularmente puede reducir tu riesgo de muerte por derrame cerebral hasta en un 40%!

Como veis, esa fruta amarilla es un buen remedio natural para muchas enfermedades, y es que, comparandola con una manzana, tiene 4 veces más proteína, el doble de carbohidratos, el triple de fósforo, 5 veces más vitamina A y hierro, y más del doble de otras muchas vitaminas y minerales. Es uno de los alimentos con mejor valor nutricional.

Quien sabe, quizás los plátanos son la razón por la que los monos están felices la mayoría del tiempo, ¿porqué no probarlo?

Fuente: www.forospinning.com

martes, 11 de mayo de 2010

Frutos secos, bocados de energía: recuperate tras una dura clase de ciclo

Consumidos desde la antigüedad, los frutos secos son uno de los grupos de alimentos más completos que existen. Aportan energía, proteínas, vitaminas, fibra y grasas saludables que nos protegen frente a las enfermedades cardiovasculares.

La auténtica energía de bolsillo ya era conocida en la Prehistoria. Desde la antigüedad, los frutos secos han sido un alimento básico en la gastronomía de diversas culturas de todo el mundo. Los romanos los consideraban “alimentos de los dioses” y asociaban su consumo con la salud y la buena memoria. Dos mil años después, numerosos estudios científicos han confirmado lo que ya intuían en la antigua Roma: los frutos secos contienen una equilibrada concentración de elementos saludables que cuidan y protegen nuestro organismo, aumentando la esperanza de vida.

Los expertos comprobaron que los vegetarianos y las poblaciones de los países mediterráneos –grupos que incluyen los frutos secos en su dieta de forma habitual– presentaban menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Al ser ricos en ácidos grasos insaturados, que favorecen la reducción del colesterol ‘malo’ y los triglicéridos, los frutos secos nos protegen frente a las enfermedades coronarias. Diversos estudios confirman que consumirlos 5 veces por semana reduce en un 51% el riesgo de infarto de miocardio.

Todos los frutos secos –almendra, avellana, nuez piñón, pecana, anacardo, macadamia y pistacho; se incluye también el cacahuete pese a ser una legumbre– presentan una composición similar en proteínas, azúcares y lípidos. Aportan energía, vitaminas E, A, B1 y B2 y minerales. Además, su contenido, relativamente elevado en fibra vegetal, favorece el tránsito intestinal y ayuda a prevenir el cáncer de colon.

No engordan

Existe la falsa creencia de que estos alimentos engordan debido a su alto valor calórico. Pero lo cierto es que si reemplazamos en nuestra dieta alimentos ricos en lípidos –carnes, lácteos, huevos, entre otros– por frutos secos, el aporte energético total se mantiene, sin aumentar nuestro peso corporal. Además, comer tan sólo un puñado –unos 25 gramos– de frutos secos cada día ayuda a controlar el apetito.

Los frutos secos están especialmente indicados para los estudiantes, por su contenido en hierro, fósforo y calcio, indispensables para un correcto desarrollo de la capacidad intelectual; para los deportistas, ya que aportan mucha energía; para los adolescentes, ya que su contenido en calcio ayuda a fortalecer y desarrollar los huesos; y, por supuesto, para aquellas personas que deban regular su nivel de colesterol en sangre.

  • Nuez: Es el fruto seco más saludable para el corazón. Los griegos la llamaban ‘kara’ –cabeza– por su parecido con el cerebro humano. El 90% de las grasas que contiene son insaturadas, por lo que resulta idónea para cuidar y fortalecer el sistema coronario. Además de ser fuente de fibras vegetales, la nuez contiene vitamina E, un antioxidante que ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro y ciertos tipos de cáncer. Es muy recomendable durante la menopausia.  
  • Avellana: Su cultivo es uno de los primeros de los que se tiene constancia histórica. Destaca por su aporte en fibra vegetal, por lo que los expertos recomiendan incluirla en la dieta de quienes padecen estreñimiento. Las avellanas son tan ricas en ácido oleico que han sido definidas como “auténticas cápsulas naturales de aceite de oliva”. La cantidad recomendada es de unos 25 gramos al día, cinco veces por semana.  
  • Almendra: Conocida como ‘la reina de las rosas’, la almendra es muy valiosa para aquellas personas que sufren intolerancia a los productos lácteos, debido a su alto contenido en calcio. Así, 100 gramos de almendras aportan el mismo calcio que un vaso de leche. Su porcentaje de grasas insaturadas es similar al de la nuez y también es rica en vitamina E. Su consumo favorece la subida de la leche materna, mejora los problemas nerviosos y actúa como desinfectante intestinal. En la Edad Media, los sirvientes incluían almendras en los banquetes de sus señores para favorecer su digestión y que, de esta forma, se mostraran más indulgentes.  
  • Pistacho: Comparte con sus ‘hermanos’ las mismas propiedades saludables y es ideal tanto para las personas que realizan un gran esfuerzo físico como para quienes desarrollan actividades intelectuales que requieran concentración. Su consumo regular reduce la presión arterial, mejora la sensibilidad a la insulina y combate la anemia. El pistacho es el sustituto perfecto de alimentos ricos en grasas saturadas como las palomitas de maíz y las patatas ‘chips’.
Fuente: www.forospinning.com